Evolución e Involución

En esta lección estudiaremos las leyes de evolución e involución, que son dos de las varias leyes mecánicas de la naturaleza a las cuales estamos sometidos. Podemos notar la acción de esta ley en los seres humanos observando desde que nace el niño, su crecimiento, desarrollo, vejez y muerte.

Si observamos otros seres, veremos que ocurre la misma cosa, por ejemplo; con las plantas.
Después del ciclo evolutivo siempre sucede un ciclo involutivo. Esa es la ley.
Sin embargo, como veremos en las siguientes líneas, podemos transcender esas leyes mecánicas de la naturaleza con el trabajo del despertar de la conciencia.
Antes, para una mejor comprensión, aprenderemos algunos nuevos conceptos sobre las dimensiones de la naturaleza y sobre de dónde venimos.


Lo Absoluto.

Es dónde emana toda la creación, mundos, seres, leyes de la naturaleza que abarcan los cuatro reinos: mineral, vegetal, animal y humano.
Esas leyes regulan los procesos evolutivos e involutivos de la creación en los planetas.
Toda la creación, mundos, galaxias, etc., provienen de lo que llamamos Absoluto.
No es fácil comprender algo tan vasto y más allá de la mente humana, pero por ahora es suficiente entender lo Absoluto como el punto de origen y retorno de toda la creación, algo que está más allá del bien y del mal y dónde reina la legítima felicidad y armonía divinas.


Las Dimensiones

De lo Absoluto se originan las varias dimensiones o regiones de la naturaleza. Estas dimensiones son mundos paralelos que se penetran y compenetran sin confundirse.
Las dimensiones son 7.
Los ejemplos de dimensiones más próximos de nuestra realidad (tal vez sería mejor decir “capacidad de percepción”) son la tercera dimensión, en la cual existe nuestro mundo físico, y la quinta dimensión en la cual existe el mundo astral, que tanto hemos hablado en este curso.


El Real Ser.

Las Monadas salen del Absoluto para tener conciencia de las dimensiones y de su propia felicidad.
A esto llamamos de Auto-Realización Intima del Ser. Monada es lo mismo que Ser, Real Ser o Padre.
Cada uno de nosotros tiene su propio Real Ser o Padre, que es nuestro Dios o Maestro individual, y es lo que realmente somos.

“Tú, en cambio, cuando vayas a orar, entra en tu aposento y, después de cerrar la puerta, ora a tu Padre, que está allí, en lo secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.”
Jesús Cristo (Mateo – 6,6).

El Real Ser envía a través de las dimensiones su Esencia o Alma para que ella haga su trabajo: el trabajo de la Auto Realización Íntima del Ser.
En el curso hemos aprendido que nosotros somos la Esencia. La Esencia es una de las partes divinas de nuestro Real Ser.
Nuestra Divina Madre es otro desdoblamiento o parte de nuestro Real Ser.
Nuestro Real Ser nos impulsa para que lleguemos a obtener el conocimiento necesario para la Auto Realización, para hacer nuestro trabajo, para buscar algo superior.

Por eso que hay algo que no vemos y ni entendemos derecho, más simplemente tenemos unas ganas casi irresistible de buscar algo superior.
Es el Real Ser de cada uno que impulsa su Esencia a trabajar, a buscar ese conocimiento.

El problema es que nos olvidamos de eso porque estamos con la conciencia adormecida y fascinados por las cosas pasajeras e ilusorias de este mundo y no hacemos la voluntad de nuestro Padre.
El resultado es que creamos y alimentamos el ego y éste, a su vez, nos aparta del Padre cada vez más.
El resultado es dolor, ignorancia, miseria y sufrimiento. Al contrario, cuando hacemos la voluntad del Padre, todo camina armoniosamente.


El ciclo evolutivo.

Toda Esencia que llega al mundo físico empieza su evolución por el reino mineral. Todo mineral, roca, cristal, etc., es el cuerpo físico de uno elemental.
Esencia y elemental son sinónimos, pero utilizamos el término Esencia para el alma que está en el reino humano y elemental para la alma que está en los otros reinos (mineral, vegetal y animal).
Ese elemental es instruido por seres superiores cuya función es encaminar esos elementales sabiamente a través de los reinos en el proceso de evolución. Esos seres son llamados de Devas de la naturaleza.

Cuando llegan al reino humano los elementales, que pasaremos a llamar de Esencia, nuevamente necesitan instructores para seguir evolucionando en el camino de la Auto-Realización.
Los instructores ahora son llamados de avataras, auténticos Maestros de sabiduría que ya hicieron o están bastantes avanzados en el trabajo de la Auto-Realización, por eso son los únicos que nos pueden instruir.
A través de los tiempos podemos citar grandes Avataras como Jesús Cristo, Krishna, Buda, Quetzalcoalt, Hermes Trismegisto, Pitágoras, entre otros.

Estos avataras vinieron al mundo físico para enseñar la doctrina de la Auto-Realización. Muchas personas aceptaron. Muchas más nada quisieron hacer por sí mismas.
Cuando un Maestro parte, la doctrina original es poco a poco adulterada por los hombres y los conocimientos se pierden. Por eso en cada época fue (y es) necesario la venida de un avatara para instruir la humanidad.

A todas las personas son concedidas 108 existencias para que hagan su trabajo. Esto está simbolizado en las 108 cuentas del collar de Buda.
Si en esas 108 existencias no nos auto-realizamos, entramos en el proceso de involución.
Entonces pasamos a hacer el camino inverso. Entramos por el reino animal y vamos involucionando hasta el reino mineral.


El ciclo involutivo.

Este proceso es necesario para que el ego que creamos y alimentamos sea disuelto en las infradimensiones de la naturaleza. Es un proceso extremadamente lento y doloroso.

Cuanto más fuerte es el ego de la persona más tiempo llevará para desintegrarlo.
Las infradimensiones están relatadas de forma simbólica en el libro “La Divina Comedia“ de Dante Alighieri. Es lo que conocemos por infierno, palabra que por vez viene del latín infernus, que significa inferior.
Al terminar la involución en el reino mineral el ego es desintegrado. Esta es la segunda muerte citada en la Biblia.
Los Devas examinan el elemental para que puedan colocarlo nuevamente en el proceso evolutivo que se iniciará, como ya vimos, por el reino mineral y llegará al humano.
Con eso, la Rueda del Samsara completó una vuelta.

Otras 108 existencias tendrá la Esencia para realizar su trabajo de Auto-Realización.
Sin embargo, la rueda del Samsara gira 3000 veces para cada existencia. Después del último giro todas las puertas estarán cerradas.
El Real Ser entonces recogerá su esencia que volverá inconsciente para el Absoluto.

Concluimos entonces que tenemos 108 X 3000 = 324.000 existencias para hacer nuestro trabajo.
El problema es que somos muy antiguos, pasamos muchas veces por los mismos procesos involutivos y evolutivos y no sabemos cuántas existencias nos faltan.

Afortunadamente podemos desintegrar el ego aquí y ahora y escapar del proceso involutivo.
Es para eso que existe el trabajo del morir psicológico, base para la Auto-Realización Intima del Ser, y que vimos con detalles en este curso.
Desintegramos el ego voluntariamente y seguimos en dirección al Padre y la sabiduría, o entonces entramos en el proceso involutivo hasta la segunda muerte. Otra vez tenemos que escoger: ¿Ser o no Ser?