El desdoblamiento astral

En la lección nº 2 vimos lo que es el fenómeno del desdoblamiento astral, también conocido como viaje astral, y hablamos un poco sobre los sueños y sobre el mundo astral.
Continuando nuestro estudio sobre el desdoblamiento astral, aprenderemos en esta lección una técnica para despertar la conciencia en el mundo astral, es decir, cuando estemos durmiendo y soñando despertemos del sueño y nos demos cuenta que estamos en el mundo astral y a partir de ahí, tener nuestras primeras experiencias conscientes en astral.

La técnica que aprenderemos es la técnica del saltito, una forma sencilla y eficiente para despertar la conciencia en el astral.
Eso de despertar la conciencia ya estando en astral es llamado por muchos de sueño lúcido, que, por el contrario, consideran el desdoblamiento astral apenas cuando alguien sale en astral del cuerpo físico conscientemente, lo que inclusive aprenderemos también en este curso.
Para nosotros, sin embargo, eso no hace diferencia alguna, pues lo que importa es estar consciente en el astral, no importando se salió consciente del cuerpo o si despertó conciencia cuando ya estaba en astral.

La técnica del saltito es en verdad una disciplina que incorporamos en nuestro día a día.
Esa disciplina es la siguiente:

En nuestro día a día debemos estar atentos a todo lo que nos rodea, personas, objetos, lugares, etc. En el mundo astral existen muchas cosas y fenómenos que no existen en el mundo físico como objetos que vuelan, seres extraños, criaturas desconocidas y una infinidad de otras cosas.
Entonces en nuestro día a día cuando veamos algo que nos parezca un poco raro o diferente (una persona con ropa extravagante, una construcción diferente, un objeto insólito, en fin, cualquier cosa o situación que sea un poco diferente) debemos preguntarnos: “¿Ahora estoy en el mundo físico o en el astral?”, y entonces dar un pequeño saltito con intención de fluctuar.
Si no fluctuar es obvio que estará en el físico, pero si fluctúa significa que hasta aquel momento usted estaba soñando y que ahora está conciente en el mundo astral.

Cuantas más veces practique esta técnica durante el día mejor, pues será más fácil despertarse en astral, porque acostumbrándose a esa disciplina aquí en el mundo físico cuando vea en astral alguna de las muchas cosas extrañas que existen allí hará la misma cosa, es decir, irá a preguntarse, dar un saltito y fluctuar y entonces quedará consciente en astral.

Lo ideal es siempre dar el saltito, pero a veces hay situaciones en que esto no es posible, por ejemplo en el local de trabajo, cerca de otras personas, etc.
En este caso cuando veamos algo un poco extraño y nos preguntemos si estamos en el físico o en el astral, podemos hacer una otra cosa en vez de dar un salto: estirar un dedo de la mano.
Esto también funciona porque al estirar el dedo en astral realmente se estirará como si fuera de goma y entonces nos daremos cuenta que estamos en astral.

Un detalle importante sobre esta técnica es hacerla realmente dudando si estamos en el físico o en el astral, porque solamente estaremos seguros de eso cuando demos el saltito o nos estiremos el dedo.
Al final, ¿quién nos garantiza que ahora mismo usted no está apenas soñando que está leyendo este texto?
Si no da el saltito o se estira el dedo para comprobar puede ser que de aquí a poco se despierte y lamente por no haber usado la técnica para despertar en el astral.

Y cuando despertemos en el astral, ¿qué haremos o para dónde iremos?
Claro que tenemos un objetivo definido para practicar estas técnicas de desdoblamiento astral: descubrir lo que está oculto sobre nosotros y sobre muchos otros misterios.
Sin embargo todavía estamos “aprendiendo a andar” en este asunto del desdoblamiento astral y por ahora haremos apenas algunas experiencias. Estando consciente en astral usted puede experimentar saltar muy alto o mismo intentar volar. Puede también intentar atravesar paredes y ver que acontece.
Veremos en otras lecciones del curso un objetivo mucho más importante para el desdoblamiento astral de que las experiencias sugeridas anteriormente.

Abajo transcribiremos un trecho del libro ”Sí hay infierno, sí hay diablo, sí hay karma”, escrito por V.M. Samael Aun Weor, que ilustra bien el tema de esta lección.

“Una noche como tantas otras, entré por la puerta de una maravillosa mansión.
Silenciosamente atravesé un lindo jardín hasta llegar a una lujosa sala. Movido por un impulso interior entré un poco más adelante y penetré con mucha osadía en la oficina de un abogado.
Enfrente del escritorio encontré sentada una dama de estatura regular, cabeza blanca, rostro pálido, labios finos y nariz romana. Era una señora de apariencia respetable y de mediana estatura. Su cuerpo no era muy delgado, pero tampoco demasiado gordo. Su mirada parecía melancólica y serena.

Con voz dulce y agradable me invitó a sentarme enfrente del escritorio.
En ese momento, algo insólito aconteció: Veo sobre el escritorio, dos mariposas de vidrio que tenían vida propia, se movían, respiraban, miraban, etc., etc., etc. El caso por cierto me parecía muy exótico y raro. ¿Dos mariposas de vidrio y con vida propia?
Como estaba acostumbrado a dividir la atención en tres partes, primero: no me olvidé de mí mismo; segundo, no me identifiqué con aquellas mariposas de vidrio; tercero: observé cuidadosamente el lugar.

Al contemplar esos animales de vidrio, me dije a mí mismo:
Esto no puede ser un fenómeno del mundo físico, porque en la región tridimensional de Euclides jamás conocí mariposas de vidrio con vida propia. Incontestablemente, esto puede ser un fenómeno del mundo astral.
Miré alrededor y me hice las siguientes preguntas:
¿Por qué estoy en este lugar?,¿Por qué vine aquí?, ¿ Qué estoy haciendo aquí?

Dirigiéndome a la dama, le hablé de la siguiente forma:
Señora, permítame salir un momento al jardín que luego regresaré.
La dama consintió moviendo la cabeza y yo abandoné, por un instante, aquella oficina.

Fuera, en el jardín, di un saltito más alto con la intención de fluctuar en el ambiente circundante. Grande fue mi asombro cuando verifiqué, por mí mismo, que realmente me encontraba fuera del cuerpo físico. Entonces comprendí que estaba en astral.
En ese momento me acordé que hacía un largo tiempo, varias horas que había abandonado mi cuerpo físico y que éste, incontestablemente, se encontraba ahora reposando sobre su lecho.

Hecha la singular comprobación, regresé al escritorio donde estaba la dama.
Entonces quise persuadirla de que estaba fuera del cuerpo físico:
Señora, le dije: Usted y yo estamos fuera del cuerpo físico. Quiero que recuerde que hace varias horas se acostó fuera de su cuerpo físico pues es sabido que cuando el cuerpo duerme la Conciencia, la Esencia, desafortunadamente metida entre el ego, anda fuera del vehículo corpóreo.

Dichas estas palabras, la dama me miró con ojos de sonámbula, no me entendió. Yo comprendí que aquella señora tenía la conciencia adormecida... No queriendo insistir más, me despedí de ella y abandoné el lugar.

Después me fui para California, con el propósito de realizar ciertas investigaciones importantes.”


Despertar la conciencia en el astral es una experiencia nueva y mucho gratificante, de la misma forma que es para un niño dar sus primeros pasos.
Sin embargo, de la misma forma que un niño que da los primeros pasos no aprende a correr de un día a otro, también nuestras primeras experiencias en el mundo astral en general son breves y volvemos al cuerpo físico involuntariamente y mucho antes do que nos gustaría.

Una duda común es cómo hacer para permanecer todo el tiempo que se quiera en astral y también volver a cuerpo físico cuando desear. La verdad es que eso sólo se logra con mucha práctica.
Sin embargo, así cómo cuando soñamos (recordate que un sueño es simplemente un desdoblamiento astral inconsciente), el cuerpo astral siempre volve al cuerpo físico.

Para tener cada vez más y mejores experiencias astrales es fundamental: